
El escritor Octavio Paz definía a José María Velasco como un “anfibio”, capaz de habitar simultáneamente los territorios de la ciencia y el arte. Aunque su obra pictórica ha eclipsado otros aspectos de su trayectoria, el paisajista realizó aportaciones relevantes en diversos campos del conocimiento, señaló en entrevista el curador Ramón Avendaño, al anunciar el ciclo de conferencias que el Museo Nacional de Arte (MUNAL) ofrecerá durante febrero.
Las charlas se realizan en el marco de la exposición José María Velasco. Los apuntes del pintor, organizada por el MUNAL, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), con el propósito de acercar al público a la dimensión científica de uno de los artistas fundamentales del siglo XIX mexicano.
El ciclo iniciará el 12 de febrero, a las 18:00 horas, con la conferencia “Alfred Dugès y el espíritu científico decimonónico”, impartida por Ricardo Mejía Falcón, de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente. En ella se abordará la producción intelectual y visual de Velasco, así como las redes que sostuvo con científicos y artistas de su tiempo, entre ellos el zoólogo Alfredo Dugès, cuyo archivo forma parte del programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
Ramón Avendaño explicó que el objetivo del programa es ofrecer una nueva lectura del artista a partir del acervo que resguarda el MUNAL. Recordó que, al igual que su hermano Ildefonso Velasco, médico de profesión, el pintor mostró inquietudes científicas desde temprana edad y participó activamente en la Sociedad Mexicana de Historia Natural, de la cual fue miembro y presidente.

El curador destacó que Velasco fue heredero de la enseñanza del italiano Eugenio Landesio, fundador de la cátedra de paisaje en la Academia de San Carlos, cuyas prácticas exigían una observación rigurosa del entorno natural. Esta formación llevó al artista a elaborar numerosos apuntes, dibujos y acuarelas que dan cuenta de un trabajo meticuloso y constante, no limitado a una etapa formativa, sino sostenido a lo largo de toda su carrera, incluso en los años previos a su muerte.
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Entre los intereses científicos de Velasco destacaron la botánica, la geología y el estudio del ajolote. Intentó registrar la flora del Valle de México mediante ilustraciones y observaciones publicadas en un fascículo, y dedicó más de una década al estudio del ajolote del lago de Santa Isabel, trabajo que le valió reconocimiento internacional y que llevó a Dugès a nombrar a la especie Ambystoma velasci en su honor.

El programa continuará con las conferencias “José María Velasco: el naturalista”, impartida por María Emilia Beyer (Universum UNAM) el 19 de febrero; “El territorio imaginado: Velasco y el paisaje mexicano”, a cargo de Amaya Larrucea Garritz (Facultad de Arquitectura, UNAM) el 26 de febrero; y “Velasco y el entorno artístico del siglo XIX en México”, por Angélica Velázquez (Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM), el 12 de marzo.
Avendaño subrayó que estas actividades permiten conocer de manera integral el legado de Velasco: un creador cuya obra revela, más allá de su belleza estética, la mirada precisa de un observador científico del paisaje mexicano.

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