
En el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer (8M), la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura presentarán el programa coreográfico Entre la luz y la sombra. Diálogos de creadoras, una propuesta del Centro de Producción de Danza Contemporánea (CEPRODAC), dirigido por la maestra Cecilia Lugo.
El programa reúne dos piezas que destacan la creatividad y la fuerza de las mujeres en la escena dancística contemporánea: Lobos. El misterio del origen, con dirección y coreografía de Bárbara Alvarado, y Luna negra, dirigida y coreografiada por Beatriz Madrid.
A través de la Coordinación Nacional de Danza y en colaboración con el Centro Nacional de las Artes, las funciones se llevarán a cabo del 12 al 15 de marzo en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, ubicado en el Centro Cultural del Bosque, y del 26 al 29 de marzo en el Teatro Raúl Flores Canelo del CENART. Las presentaciones serán los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.
La propuesta escénica busca celebrar la diversidad, la fortaleza y la creatividad femenina mediante el lenguaje del movimiento, al tiempo que subraya la vigencia de la voz de las mujeres en el arte y la sociedad. Además, el programa ofrece una plataforma para que intérpretes de la octava generación de becarios del CEPRODAC pongan en escena el trabajo de dos creadoras mexicanas en plena madurez artística.
En Entre la luz y la sombra. Diálogos de creadoras, Alvarado y Madrid exploran universos íntimos y profundamente humanos. Cada coreografía propone una mirada particular sobre la experiencia femenina, transitando entre la identidad, el erotismo y las dualidades de lo sagrado y lo profano.
Por un lado, Lobos. El misterio del origen reflexiona sobre el paralelismo entre los lobos y los seres humanos, destacando los impulsos esenciales que comparten ambas especies. Según explica Bárbara Alvarado —fundadora, directora, coreógrafa y bailarina de la compañía Aletheia Cuerpo Escénico—, la obra parte de la búsqueda del sentido de la vida y del cuestionamiento sobre la violencia que atraviesa actualmente a la humanidad.


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Por otro lado, Luna negra, de Beatriz Madrid, toma como punto de inspiración las figuras simbólicas de Lilith y Eva para plantear un recorrido escénico entre la luz y la sombra. La coreografía aborda la dualidad inherente al ser humano, donde conviven lo luminoso y lo oscuro, lo femenino y lo masculino, en un diálogo permanente que revela la complejidad de la existencia.
Madrid, quien fue solista y coreógrafa del Ballet Teatro del Espacio y fundadora de la compañía Foramen M. Ballet, explica que su obra indaga en aquello que no siempre es visible, pero que forma parte de la naturaleza humana: los contrarios que habitan en una misma alma y que encuentran en el amor un espacio de encuentro y complementariedad.
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