
La exposición Registro de oscuridades, dedicada al legado del fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo, se presentó en el Museo de Arte Moderno, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) que resguarda el acervo más importante del artista.
La colección, integrada por imágenes producidas entre 1925 y 1972, forma parte de la donación que el propio fotógrafo realizó al INBAL en 1973. Este conjunto sintetizó cinco décadas de exploración estética y documental, permitiendo revisitar la sensibilidad de uno de los creadores fundamentales de la fotografía mexicana del siglo XX.
De acuerdo con el curador Raúl Rueda, la muestra reunió fotografías relacionadas con el duelo, la memoria y la ausencia, temas recurrentes en la obra del artista. Para ello, se seleccionaron imágenes tomadas en cementerios y espacios dedicados al recuerdo de los difuntos, así como escenas vinculadas con celebraciones populares en torno a la muerte.
De esta lectura surgió el nombre de la exposición, Registro de oscuridades, que buscó adentrarse en “la parte oscura o menos conocida de las emociones humanas”. La muestra integró 23 fotografías que se reafirmaron como un archivo vivo de la memoria histórica, cultural y personal de Álvarez Bravo, preservando instantes y contextos que contribuyen a definir identidades.


Rueda señaló que Álvarez Bravo ha sido considerado uno de los fotógrafos mexicanos más reconocidos del siglo pasado, razón por la cual su obra continuó atrayendo tanto a especialistas como a nuevas generaciones interesadas en la imagen.
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Para el curador, los fotógrafos contemporáneos han encontrado en su trabajo una forma distinta de abordar temas complejos como el dolor o la violencia: no desde el amarillismo, sino desde una mirada crítica que transforma la realidad en reflexión visual.
Esa capacidad de convertir problemáticas sociales en imágenes poéticas y, al mismo tiempo, cargadas de denuncia, ha sido uno de los rasgos que mantiene vigente la obra del artista y que sigue inspirando a creadores actuales.
En términos museográficos, la sala dedicada al fotógrafo mantuvo una tonalidad oscura que reforzó la lectura curatorial sobre el duelo y la ausencia. Esta atmósfera favoreció una experiencia más íntima entre el espectador y las piezas expuestas.
El Museo de Arte Moderno está ubicado en Paseo de la Reforma s/n, en el Bosque de Chapultepec, alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México.

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