El cuerpo de Claudia Tacoronte, estudiante española de 21 años asesinada en Morelos, fue entregado este jueves a sus familiares en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, ubicadas en Temixco, luego de que las autoridades detuvieran al hombre señalado como presunto responsable del feminicidio.
Familiares de la joven acudieron a la sede de la Fiscalía acompañados por el cónsul de España en México, Marcos Rodríguez. En el lugar también estuvieron representantes de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), así como el fiscal general de Morelos, Fernando Blumenkron, y el secretario de Gobierno estatal, Edgar Maldonado.

De acuerdo con las autoridades estatales, la entrega fue realizada al padre de Claudia, Valentín Tacoronte, después de cumplir con los procedimientos correspondientes para la identificación del cuerpo.
El acto representa uno de los últimos trámites para que los restos de la joven puedan ser trasladados a España, mientras continúa el proceso judicial contra Francisco Javier, alias “El Trompas”, detenido un día antes y señalado por la Fiscalía como presunto responsable del asesinato.
El acusado fue ingresado al Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) de Cuautla, donde quedó a disposición de un juez. La Fiscalía estatal adelantó que buscará imputarlo por el delito de feminicidio y solicitar una pena de hasta 70 años de prisión.
Un viaje académico que terminó en tragedia
Claudia Tacoronte había llegado a México a mediados de agosto como parte de un intercambio académico entre la Universidad de Granada, en España, y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
La joven, originaria de Canarias, tenía 21 años y se encontraba en Morelos con fines académicos. Su asesinato generó una fuerte reacción tanto en España como en México, particularmente entre la comunidad universitaria.
El caso también volvió a colocar bajo escrutinio la seguridad de los estudiantes de la UAEM, debido a que Claudia se convirtió, según la información difundida sobre el caso, en la cuarta alumna de esa institución asesinada en un periodo de apenas siete meses.

Antes de Claudia se registraron los homicidios de Kimberly Ramos, Karol Toledo y Michelle Itzayana Fuentes, casos que ya habían provocado movilizaciones, protestas y suspensión de actividades por parte de estudiantes.
La sucesión de asesinatos ha dejado una pregunta incómoda para las autoridades universitarias y estatales: ¿qué medidas concretas se están tomando para evitar que la violencia siga alcanzando a quienes acuden a estudiar?
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Mientras la familia de Claudia se prepara para repatriar sus restos a España, el proceso contra el presunto feminicida continuará ante las autoridades judiciales. La detención de un sospechoso puede representar un avance en la investigación, pero difícilmente borra la preocupación que permanece entre estudiantes y familias ante la violencia que ha golpeado a la comunidad universitaria de Morelos.

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