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Día de Muertos reúne a 1.6 millones en desfile capitalino

Día de Muertos reúne a 1.6 millones en desfile capitalino

Clara Brugada encabezó el Gran Desfile del Día de Muertos en CDMX, que reunió a 1.6 millones de asistentes y rindió homenaje a figuras de la cultura mexicana.

La Ciudad de México convirtió nuevamente sus calles en un escenario de memoria, identidad y expresión cultural con la décima edición del Gran Desfile del Día de Muertos, que congregó a un millón 600 mil personas sobre Paseo de la Reforma, en una celebración que combinó tradiciones ancestrales, manifestaciones artísticas y homenajes a figuras fundamentales de la cultura mexicana.

Día de Muertos reúne a 1.6 millones en desfile capitalino

Encabezado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, el recorrido reunió a cuatro mil participantes distribuidos en 47 proyectos, integrados por comparsas ciudadanas, colectivos artísticos, agrupaciones musicales e instituciones. La jornada incluyó 12 carros alegóricos, dos globos monumentales y cerca de 50 agrupaciones que llevaron al espacio público distintas representaciones de la relación cultural de México con la muerte.

La dimensión de la convocatoria coloca a esta celebración entre los acontecimientos culturales de mayor participación ciudadana en la capital. Desde la Diana Cazadora hasta el Zócalo, miles de familias y visitantes ocuparon Paseo de la Reforma para presenciar una manifestación que trasciende el espectáculo y constituye un espacio de apropiación colectiva de las tradiciones mexicanas.

En un mensaje posterior al evento, Brugada Molina destacó que el Día de Muertos representa una de las expresiones más profundas de la identidad nacional, al mantener vigente el vínculo entre memoria, comunidad y tradición.

“El Día de Muertos es una rebelión contra el olvido”, expresó la mandataria, al subrayar que los altares, las celebraciones comunitarias y las manifestaciones artísticas permiten preservar el recuerdo de quienes han fallecido y fortalecer el tejido social.

La décima edición tuvo entre sus principales ejes el reconocimiento a cuatro figuras que dejaron una huella significativa en distintas disciplinas artísticas: Nellie Campobello, Juan Rulfo, Juan Gabriel y Emilio “El Indio” Fernández. Sus trayectorias fueron recuperadas mediante representaciones monumentales que vincularon la celebración popular con la memoria histórica y cultural del país.

El homenaje a Nellie Campobello recordó el 40 aniversario de su fallecimiento, mediante una calaverita monumental dedicada a su legado en la danza y la literatura. Juan Rulfo también fue evocado con un globo monumental, en el marco del 50 aniversario de su muerte, como reconocimiento a una obra literaria en la que la memoria, la ausencia y las voces de los muertos ocupan un lugar central.

El cine mexicano estuvo representado por el carro alegórico “María Candelaria”, dedicado a Emilio “El Indio” Fernández, al cumplirse 40 años de su fallecimiento. La propuesta recuperó el nombre de una de las películas más emblemáticas de su filmografía.

Día de Muertos

La música tuvo otro de sus momentos destacados con el tributo a Juan Gabriel, a diez años de su muerte. Las propuestas “El gran concierto” y “Mojigangas Amor Eterno”, de las agrupaciones La Roblera y De la Noche, incorporaron al recorrido la presencia simbólica del llamado Divo de Juárez, cuya obra permanece arraigada en la memoria popular y en distintas generaciones de mexicanos.

El desfile también funcionó como una plataforma para visibilizar la diversidad cultural del territorio nacional. Campeche participó con “Pomuch: Memoria Viva”, mientras que Michoacán presentó “Cantares de mi lago”, con la intervención del Taller El Volador, la Comparsa de Santa Fe de la Laguna y la banda de viento La Pesquera.

A estas expresiones se sumaron la Danza de Tecuanes Azules, de San Juan Ixhuatepec, así como las comparsas de catrinas regionales y los Apaches y Costeños de Tonatico. La presencia de estas agrupaciones permitió mostrar distintas formas comunitarias de interpretar y preservar la celebración.

Las referencias al México prehispánico también ocuparon un lugar relevante. Entre las propuestas destacaron “Tz’ak-b’u Ajaw, La Reina Roja vuelve del Xibalbá”, “Mayahuel de la muerte nace el elixir”, “Retorno ancestral” y “Ajolote, guardián del recuerdo”, representaciones que recuperaron figuras, relatos y símbolos de los antiguos imaginarios mesoamericanos.

Otras iniciativas incorporaron elementos de la vida cotidiana y de la realidad social contemporánea. “El panadero con el pan”, del Colectivo Última Hora; “Cempasúchil en el suelo de conservación”, de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural; “Abasto de Ánimas”, de la Central de Abasto, y “Altarcito: México florece en la memoria de su infancia”, de UNICEF, ampliaron la narrativa del desfile hacia temas relacionados con la producción, el abastecimiento, el medio ambiente y las infancias.

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La dimensión internacional también estuvo presente mediante las propuestas de las embajadas de Indonesia y China. La primera participó con “El mundo sobrenatural: los mitos y creencias en Bali”, mientras que la segunda presentó “Trajinera de la amistad. China y México más cerca”. Asimismo, la comparsa “Nos llaman cumbia. Comparsa México-Colombia” incorporó expresiones musicales compartidas entre ambos países.

El acompañamiento musical estuvo a cargo de Búhos Marching Band México, Ollín Marching Band, Batalá México y la Batucada de la Secretaría de Cultura capitalina, además de agrupaciones comunitarias vinculadas con PILARES y UTOPÍAS. El Instituto Mexicano del Sonido participó como invitado especial, sumando una propuesta contemporánea a la celebración.

Más allá de la espectacularidad de los carros alegóricos y las figuras monumentales, la convocatoria evidenció la capacidad de las manifestaciones culturales para reunir a distintos sectores de la población en torno a referentes compartidos. Los testimonios de asistentes reflejaron el interés por las representaciones regionales, los homenajes musicales y la participación de agrupaciones comunitarias.

Con la llegada de los contingentes al Zócalo capitalino concluyó una jornada que articuló memoria histórica, diversidad regional y expresiones artísticas contemporáneas. Para el gobierno capitalino, el desafío de este tipo de celebraciones consiste también en mantener vivas las tradiciones y garantizar que su transmisión alcance a las nuevas generaciones.

La décima edición del Gran Desfile del Día de Muertos reafirmó así la presencia de esta celebración en la vida pública de la capital: una tradición que transforma el recuerdo de quienes partieron en una expresión colectiva de identidad, pertenencia y continuidad cultural.

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