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A los de Tecámac, “Ni los veo ni los oigo”: Duarte Olivares, acusan sus críticos

(José Agustín Nolasco) El pasado 4 de diciembre durante el informe de la presidenta municipal de Chimalhuacán, coincidieron el senador Higinio Martínez Miranda y Horacio Duarte Olivares, platicaron durante más de media hora, en una charla de “viejos conocidos”.

Que los despidos masivos de trabajadores identificados con la Cuarta Transformación no son un error administrativo, sino una estrategia para desmantelar al grupo político de Mariela Gutiérrez Escalante.

Que la petición directa de Higinio Martínez Miranda para intervenir en el conflicto fue ignorada con frialdad, confirmando el rompimiento definitivo entre maestro y discípulo.

Y que mientras Duarte guarda silencio, en Tecámac crece la inconformidad social y se cocina una factura política que, tarde o temprano, alguien tendrá que pagar.

Tecámac, rehén de la ruptura entre Horacio Duarte e Higinio Martínez

El conflicto político en Tecámac dejó de ser un asunto interno para convertirse en una muestra clara del rompimiento entre el secretario de Gobierno del Estado de México, Horacio Duarte Olivares, y su antiguo mentor, el senador Higinio Martínez Miranda.

Críticos del funcionario mexiquense lo acusan de ignorar deliberadamente la crisis en ese municipio y de operar en contra del grupo morenista que lo gobierna desde 2018.

El pasado 4 de diciembre, durante el informe de la presidenta municipal de Chimalhuacán, Duarte Olivares y Martínez Miranda sostuvieron una conversación privada que se prolongó por más de media hora. Personas cercanas al encuentro aseguran que el senador pidió de manera directa a su ex pupilo que interviniera para frenar el conflicto político y laboral que se vive en Tecámac.

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La respuesta de Duarte fue la habitual: asentir sin comprometerse. En los hechos, la petición fue ignorada.

Operación política contra Morena

Lejos de atender el problema, señalamientos desde Tecámac apuntan a que el secretario de Gobierno ha permitido —y alentado— una operación política desde el interior del ayuntamiento, utilizando a cuadros del PRI y del PAN incrustados en la administración municipal para debilitar al grupo de Morena.

El resultado ha sido una purga sistemática de trabajadores identificados con la Cuarta Transformación. De acuerdo con cifras internas, más de 300 empleados han sido despedidos en las últimas semanas. Al menos 150 de ellos han iniciado acciones legales y mantienen protestas constantes en calles y oficinas públicas del municipio.

Para los inconformes, el mensaje es claro: en Tecámac se gobierna contra Morena y con el aval del secretario de Gobierno.

“Ni los veo ni los oigo”

El 11 de diciembre, en Toluca, Horacio Duarte Olivares negó públicamente que exista una ruptura política en Tecámac. Sin embargo, sus críticos aseguran que su postura equivale a una frase no dicha, pero evidente: “a los de Tecámac ni los veo ni los oigo”.

La negativa a intervenir, pese a la escalada del conflicto, ha sido interpretada como una decisión política calculada y no como una omisión.

Parricidio político en marcha

El caso Tecámac es solo el síntoma más visible de una ruptura más profunda. Analistas y actores políticos coinciden en que Duarte Olivares ha decidido romper de manera definitiva con Higinio Martínez Miranda, en un movimiento que muchos califican como un parricidio político.

Tecámac es uno de los bastiones históricos del grupo de Martínez Miranda y el principal proyecto político de la hoy senadora Mariela Gutiérrez Escalante, aliada del senador y, por tanto, adversaria directa de Duarte Olivares.

Atacar Tecámac, advierten, es golpear el corazón político de su antiguo mentor.

De discípulo a adversario

Horacio Duarte Olivares nació en Texcoco y fue formado políticamente por Higinio Martínez Miranda desde muy joven. Gracias a ese respaldo fue regidor, secretario del ayuntamiento y presidente municipal, además de diputado federal en dos ocasiones bajo las siglas del PRD.

Con la llegada de Morena, Duarte se alineó con Andrés Manuel López Obrador, regresó a San Lázaro en 2018 y ocupó cargos estratégicos como la Subsecretaría del Trabajo y la Administración General de Aduanas, una gestión marcada por fuertes cuestionamientos.

En 2022 alcanzó la Secretaría de Gobierno del Estado de México. Ese mismo año, se consumó la ruptura con quien fuera su mentor durante más de tres décadas.

Hoy, Duarte Olivares parece decidido a avanzar en su proyecto personal, incluso si eso implica dinamitar las estructuras políticas que lo llevaron al poder.

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