Benjamín Gil no llegó a los Diablos Rojos del México para administrar las expectativas, sino para alimentar la exigencia de una organización acostumbrada a levantar trofeos. Durante su presentación oficial como manager de la novena escarlata, el tijuanense dejó claro que su objetivo es conquistar el campeonato de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) en 2027 y comenzar una nueva etapa ganadora.
“Llego con la mentalidad de ser campeones en septiembre. Quiero formar una dinastía y ser parte de la familia escarlata”, expresó el estratega, quien firmó un contrato por dos años con el equipo capitalino.
La llegada de Gil se produce después de que los Diablos no consiguieran el tricampeonato en la temporada 2026. Ahora, la directiva apuesta por un manager con amplia experiencia y un historial de títulos para devolver a los Pingos a la cima del beisbol mexicano.
“Tanto el equipo como yo tenemos una mentalidad ganadora, así que creo que podemos formar una pareja ideal. Me encantan los retos, por lo que es un placer estar en la máxima organización del beisbol mexicano. No tengo palabras para describir lo emocionado que estoy”, añadió.
Benjamín Gil reconoce su pasado con los Diablos
Uno de los temas inevitables durante su presentación fue la polémica que protagonizó en septiembre de 2025, cuando, como manager de los Charros de Jalisco, cuestionó a la afición escarlata y aseguró que no tenía interés en dirigir a la organización capitalina.
Un año después, el panorama cambió. Gil reconoció que sus declaraciones pudieron molestar y ofender a algunos seguidores, aunque explicó que en aquel momento defendía los colores de la novena jalisciense.
“Hice una declaración que molestó a algunos, ofendió a algunos, y no es excusa, pero estaba defendiendo otros colores y tal como defendí esos colores, ahora de todo corazón voy a defender el rojo de todo corazón”, manifestó.
Con ese mensaje, el nuevo timonel busca dejar atrás la controversia y concentrarse en el desafío deportivo que representa dirigir a una de las franquicias más ganadoras de la LMB. La exigencia será inmediata: los aficionados esperan un equipo protagonista y con posibilidades reales de pelear por el título.
El sueño de llegar a Grandes Ligas
La oportunidad de dirigir a los Diablos también representa un paso importante en las aspiraciones personales de Gil, quien no oculta su deseo de convertirse en manager de Grandes Ligas.
“Me encantaría ser el primer mexicano en conseguirlo o formar parte de quien abra ese camino. Claro que me acerca a ese sueño estar aquí, pero sólo el tiempo lo dirá. No tengo una bola de cristal para ver el futuro, pero voy a trabajar lo más duro posible”, señaló.
El currículum del tijuanense respalda la apuesta de la organización: conquistó una Serie Mundial como jugador, suma seis títulos de la Liga Mexicana del Pacífico como manager, ganó una Serie del Caribe y condujo a la Selección Mexicana al tercer lugar del Clásico Mundial de Beisbol de 2023.
Ahora, el reto será trasladar ese recorrido ganador al verano mexicano. Benjamín Gil ya tiene la franela roja y una meta definida: conquistar el campeonato en septiembre y sentar las bases de una nueva dinastía con los Diablos Rojos.
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