La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que el conflicto entre Irán e Israel ha provocado un incremento significativo en los precios internacionales del petróleo, y advirtió que, de intensificarse la guerra, dicha alza se trasladaría a los precios de la gasolina y el diésel en territorio nacional.
Aunque México ha elevado su producción nacional de crudo y la refinería de Dos Bocas opera a casi plena capacidad, aún depende parcialmente del mercado externo para producir combustibles.
Para mitigar el impacto en los consumidores, Sheinbaum señaló que podrían activar el mecanismo automático del IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), utilizado durante la guerra Rusia‑Ucrania, para subsidiar parte del impuesto en caso de que los precios suban demasiado.

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