La Selección de Colombia tuvo su merecido premio en su estreno en la Copa Mundial después de saber sufrir cuando tuvo que hacerlo. Daniel Muñoz abrió la cuenta sobre el final del primer tiempo tras un desarrollo parejo en los primeros 45 minutos.
Los dirigidos por Néstor Lorenzo supieron reponerse después del empate uzbeko, capitalizado por Abbosbek Fayzullaev. La reacción fue inmediata y llegó a través de su jugador más desequilibrante: Luis Díaz, el atacante del Bayern de Múnich puso en ventaja nuevamente al representativo sudamericano e hizo estallar a los miles de aficionados colombianos que asistieron al Estadio Ciudad de México.
Sobre el final, y para coronar una auténtica noche de esencia mundialista, Campaz estableció el 3-1 que le permitió a su elenco afianzarse en lo más alto del Grupo K.

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