El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció la apertura de un nuevo centro de detención migratoria ubicado en la antigua prisión Baker Correctional Institution, en Sanderson—unos 110 km al noroeste de Jacksonville. Apodado el “Depósito de Deportados” (“Deportation Depot”), el centro está diseñado para procesar y deportar rápidamente a migrantes indocumentados, más que permanecer en detención prolongada.
La instalación tendrá capacidad para entre 1 300 y 2 000 personas, distribuidas en dormitorios temporales. Su ubicación estratégica cerca del aeropuerto regional de Lake City facilita la logística de deportaciones aéreas. Se estima que su construcción costará alrededor de 6 millones de dólares, que serán reembolsados por el gobierno federal.
Este anuncio se da en medio de críticas al primer centro migratorio del estado, el polémico “Alligator Alcatraz”, ubicado en los Everglades, que enfrenta demandas por condiciones deplorables, impactos ambientales e invasión de tierras sagradas para pueblos indígenas.

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