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PLASTILINA MOSH REGRESA A LA CDMX 

Hay noches que no se repiten, latidos que suenan como bajos eléctricos, pulsos que rebotan en la memoria colectiva como samples rescatados de una época que, aunque parezca lejana, sigue latiendo fuerte en el presente. Y una de esas noches se avecina con fuerza en la Ciudad de México, cuando Plastilina Mosh, ese dúo insigne de la irreverencia sonora regia, llegue al Centro de Espectáculos La Maraka el jueves 18 de septiembre de 2025, con un concierto que promete ser tanto una celebración como una invocación al futuro. Las puertas se abrirán a las ocho de la noche, y los boletos ya se encuentran disponibles en el sistema Boletomóvil, donde las emociones también se reservan con anticipación.

En tiempos donde el algoritmo decide lo que escuchamos, Plastilina Mosh regresa como una anomalía necesaria. Un grito en medio del feed. Jonás González y Alejandro Rosso, alquimistas del beat desde finales de los noventa, regresan no para repetir fórmulas, sino para romperlas. Su música, antes definida por la fusión desprejuiciada de funk, electrónica, hip hop, lounge y rock, ha mutado hacia terrenos más contemplativos y políticos, sin dejar de ser ese caos elegante que los convirtió en referentes internacionales. En este 2025 que también es año de rupturas y reinvenciones, el dúo presenta dos sencillos nuevos: “Ilegal” y “Conquistador”, himnos de una nueva era que no olvida de dónde viene.

“Ilegal”, con sus tintes sombríos y su crítica al control de masas, es un manifiesto moderno que nació en el 2011 pero fue lanzado en mayo pasado. La colaboración con Al Jourgensen de Ministry lo dota de una contundencia industrial que corta como lámina afilada. Su estética visual —distópica, Orwelliana, incómoda— complementa un discurso donde la propaganda y la manipulación son los antagonistas de una melodía que se niega a obedecer. En contraste, “Conquistador”, lanzada en junio, es un viaje más íntimo, un susurro que apunta a la épica interior. Una canción de exploración emocional, pausada y sofisticada, que demuestra la madurez de una banda que ya no necesita gritar para ser escuchada.

Este regreso —más bien, esta reinvención— no solo vive en los estudios de grabación, sino que cobra vida en el escenario, ese territorio donde la nostalgia se mezcla con la innovación. Y no hay mejor altar para este ritual sonoro que La Maraka, un recinto emblemático de la capital que ha acogido las más diversas expresiones musicales. El jueves 18 de septiembre será, así, una fecha para marcar en el corazón. Una velada en la que lo clásico y lo nuevo se fundirán sin pedir permiso, como siempre lo ha hecho Plastilina Mosh.

Los boletos están ya disponibles en el sistema Boletomóvil, una plataforma que no solo da acceso al evento, sino que abre la puerta a una experiencia sensorial que va más allá del concierto. Porque lo que se vivirá esa noche será una declaración: de independencia sonora, de irreverencia poética, de evolución sin concesiones.

La trascendencia de este evento también se explica por la visión de EnLive Production, promotora que se ha convertido en una fuerza transformadora en el panorama musical mexicano. Su apuesta por espectáculos que no solo entretienen, sino que provocan, despiertan y emocionan, ha sido clave para mantener viva la llama del arte con sentido. EnLive no programa fechas: crea encuentros irrepetibles, y el de Plastilina Mosh en La Maraka será uno de ellos. Apostar por este tipo de propuestas, donde la música se piensa y se siente con igual intensidad, es una forma de resistencia cultural que merece celebrarse.

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