Un estudio de la UNAM reveló que el polvo que se acumula dentro de los hogares mexicanos contiene niveles significativos de metales pesados y partículas tóxicas, como manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio y plomo, que en muchos casos superan las concentraciones halladas en el polvo exterior y en viviendas de países como España y Reino Unido.
Esto sugiere que la exposición cotidiana al polvo doméstico podría representar un riesgo adicional para la salud, especialmente para niños y personas vulnerables, debido a las posibles afectaciones al sistema nervioso, respiratorio y hormonal.
Los investigadores atribuyen estos altos niveles a actividades habituales dentro de los hogares, como la cocción con gas y el desgaste de pinturas, paredes y muebles antiguos, que liberan partículas al ambiente interior.
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