Desatinado, errático y, aparentemente, mal informado. Así se percibe últimamente el trabajo de Raymundo Riva Palacio, un periodista que durante años fue considerado una lectura obligada por sus fuentes y contactos, incluso por la información que nutría a la Embajada de Estados Unidos.
¿Qué cambió? ¿Ha perdido precisión o estamos ante una transformación en la manera de interpretar la realidad política?
La credibilidad periodística se construye con información, contexto y rigor. Y también se pone a prueba todos los días.
¿Tú cómo evalúas sus recientes análisis y columnas? Te leemos en los comentarios.

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