En un hecho histórico para la construcción de paz en Chiapas, autoridades estatales y federales constataron el Retorno Humanista de familias desplazadas del ejido Puebla, municipio de Chenalhó, quienes recibieron nuevas viviendas tras casi una década de salir forzosamente de su comunidad.
La entrega fue posible gracias al apoyo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al compromiso del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.

El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, destacó que este paso simboliza no sólo el fin de un episodio doloroso, sino el comienzo de la reconciliación profunda en la región.
Su labor institucional, coordinada con la Secretaría General de Gobierno y Mediación, ha sido clave para garantizar condiciones de seguridad jurídica y social que permitan a las familias regresar con confianza.
Durante la jornada estuvieron presentes Dulce Rodríguez Ovando, secretaria General de Gobierno y Mediación; Irene Álvarez, coordinadora de Política Pública de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación; Mauricio Cordero, titular de Protección Civil; y el alcalde de Chenalhó, Alberto López González, quienes subrayaron que este retorno es producto del diálogo, la mediación y la voluntad de todas las partes.
El proceso incluyó la entrega de viviendas construidas con recursos estatales y federales, acompañamiento jurídico y social, así como protocolos de mediación comunitaria para evitar nuevos conflictos.

Llaven Abarca reafirmó el compromiso de la Fiscalía para continuar fortaleciendo el tejido social y asegurar que la justicia sea el cimiento de una convivencia pacífica.
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Las autoridades recordaron que el enfoque del gobernador Eduardo Ramírez ha sido claro: la paz no se logra únicamente combatiendo la delincuencia, sino impulsando procesos de perdón, reconciliación y hermandad que devuelvan dignidad y esperanza a las comunidades afectadas.
Porque simboliza un cambio de paradigma en la atención a víctimas de desplazamiento interno: un modelo de retorno humanista que privilegia los derechos humanos, el diálogo y la reparación social.
Para las familias del ejido Puebla, este regreso es más que un acto administrativo; es la recuperación de su identidad, su tierra y su futuro.
El retorno de estas familias demuestra que, cuando las instituciones trabajan de manera coordinada y con visión humanista, la paz es posible.
Chiapas avanza hacia un modelo de reconciliación que podría convertirse en referente nacional: uno donde la justicia, el diálogo y la solidaridad marcan el camino de regreso a casa.

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