En San Miguel de Allende, Guanajuato, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó la entrega de la documentación agraria que reconoce la creación del Ejido Nuevo Cruz del Palmar, acción que representa la resolución pacífica de un conflicto agrario con más de 80 años de antigüedad y forma parte del Plan de Justicia de los Pueblos Chichimeca y Otomí del noreste de Guanajuato y el semidesierto de Querétaro.
Durante el acto, Sheinbaum Pardo subrayó que los Planes de Justicia van más allá del reconocimiento constitucional, al implicar la obligación del Estado de trabajar directamente con los pueblos originarios para atender sus necesidades, comenzando por el reconocimiento y restitución de sus tierras ancestrales.
Asimismo, Sheinbaum destacó que la creación del nuevo ejido simboliza un acuerdo histórico basado en el diálogo y el reconocimiento colectivo de la necesidad de garantizar la tierra a las comunidades, como base para su desarrollo y bienestar. Asimismo, detalló que el Plan de Justicia contempla acciones integrales como la recuperación de espacios comunitarios, construcción de comedores escolares, fortalecimiento de la partería tradicional, apoyos a la vivienda, programas de empleo juvenil y continuidad de proyectos productivos y de infraestructura social.
La presidenta recordó que fue a partir de la Cuarta Transformación cuando se reconocieron plenamente los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes en la Constitución, reforma aprobada en 2024, y anunció que este reconocimiento se fortalecerá mediante la entrega de presupuesto directo a las comunidades a través del Fondo para el Bienestar de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes, que en esta región ha canalizado más de 92 millones de pesos.

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En su intervención, el director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, informó que el Plan de Justicia ha implicado una inversión cercana a los 794 millones de pesos, beneficiando a más de 119 mil habitantes de 111 comunidades indígenas, con acciones en materia de recuperación territorial, vivienda, electrificación, caminos artesanales, educación, producción para el bienestar y atención a la salud comunitaria.
Representantes de las comunidades indígenas reconocieron el compromiso del Gobierno de México para saldar una deuda histórica con los pueblos originarios y coincidieron en la importancia de que el desarrollo se lleve a cabo con respeto al territorio, la cultura y los recursos naturales.
Finalmente, autoridades ejidales del Nuevo Cruz del Palmar agradecieron el reconocimiento oficial del ejido, al considerar que este acto devuelve certeza jurídica a la tierra y fortalece los derechos colectivos de las comunidades indígenas de la región.

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