El aumento en el precio de la tortilla y la masa ya comenzó a impactar en alimentos populares como tacos y tamales, cuyos vendedores advierten que deberán ajustar sus precios para sostener sus negocios.
En ciudades como Hermosillo, Sonora, el kilo de tortilla ha alcanzado entre 35 y más de 40 pesos en algunos puntos de venta, lo que presiona directamente a comerciantes de comida callejera.
Taqueros y vendedoras de tamales señalan que el encarecimiento de insumos como tortilla, verduras, carne y combustibles ha generado una “cadena de aumentos” que complica mantener precios sin afectar ganancias o reducir porciones.
Algunos comerciantes ya han comenzado a subir precios, mientras otros intentan absorber los costos para no perder clientes, aunque reconocen que esto es insostenible a mediano plazo.
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