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Gerzso y la abstracción que dialoga con el pasado

Gerzso y la abstracción que dialoga con el pasado

La pintura de Gerzso es, una relación temporal en la que el artista crea desde el presente, reflexiona sobre el pasado y proyecta su obra hacia el porvenir.

La exposición Gunther Gerzso. Algo común con el pasado continúa su periodo de exhibición en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), y propone una lectura actual de la obra del escultor y pintor mexicano (1915–2000), marcada por la tensión creativa entre la herencia prehispánica y una mirada orientada al futuro.

La muestra reúne 47 obras realizadas entre las décadas de 1950 y 1990, etapa en la que Gerzso consolidó uno de los lenguajes abstractos más singulares de la pintura latinoamericana del siglo XX, tras alejarse del surrealismo. A este conjunto se suman 24 piezas de artistas modernos y contemporáneos —pintura, fotografía, instalación y escultura— de creadoras y creadores como Helen Escobedo, Francisco Castro Leñero y Graciela Iturbide, cuyos planteamientos dialogan con el suyo y subrayan la vigencia de su obra.

El curador Jorge Castro explicó que el eje de la exposición es evidenciar que la pintura de Gerzso “es esencialmente actual”, al surgir de una relación temporal en la que el artista crea desde el presente, reflexiona sobre el pasado y proyecta su obra hacia el porvenir.

El recorrido inicia con paisajes posteriores a su estancia en Europa, como Spaciale (1959) y Paisaje clásico (1960), donde el artista concibe el paisaje como una “pintura de espacio”. En estos óleos, los tonos marrones, grises y negros construyen superficies texturales que Gerzso perfora visualmente, en afinidad con los planteamientos espaciales de Lucio Fontana.

Otro núcleo profundiza en su interés por la piedra y la arquitectura prehispánica, visible en obras como Grieta (1992) o Rojo-Azul-Amarillo (1966), en diálogo con piezas como Estructuras 18 (2005), de Perla Krauze, y White Box III (1972), de Marcelo Bonevardi. En ellas, la geometría ortogonal se ve intervenida por fisuras que transforman la materia en una experiencia poética y táctil.

La exposición también aborda su trabajo escenográfico para el cine, faceta que le valió cinco premios Ariel y la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico. Este apartado dialoga con la obra Untitled (2010), de Andrea Zittel, y con un fragmento de El bolero de Raquel (1957), donde Gerzso explora una abstracción moderna con referencias arquitectónicas y figurativas.

Gerzso y la abstracción que dialoga con el pasado

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El manejo del paisaje y la geometría continúa en el diálogo entre obras de Jorge Méndez Blake, José María Ximénez y el propio Gerzso, evidenciando el tránsito hacia una abstracción más monumental y metafísica. El recorrido concluye con piezas que cuestionan la separación entre forma y color, en un intercambio visual entre Gerzso y el brasileño Arcangelo Ianelli.

Gunther Gerzso. Algo común con el pasado ofrece así una lectura integral de un creador que entendió la pintura como un espacio de memoria y proyección, donde el pasado prehispánico se transforma en una abstracción plenamente contemporánea.

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