Los presidentes de Donald Trump y Xi Jinping concluyeron una cumbre clave con mensajes de optimismo sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos y China, aunque dejaron en evidencia que persisten profundas diferencias en temas sensibles como Taiwán, Irán y el armamento nuclear.

Tras tres días de encuentros en Beijing, ambos mandatarios destacaron avances para estabilizar el vínculo bilateral en medio de un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y preocupaciones de seguridad global.
Durante su regreso a Washington a bordo del Air Force One, Trump reveló que todavía no define si continuará adelante una importante venta de armas estadounidenses a Taiwán, decisión que Beijing considera una línea roja en las relaciones diplomáticas entre ambas potencias.
¿Qué acordaron Trump y Xi?
El mandatario estadounidense aseguró que logró una “respuesta muy positiva” de Xi Jinping sobre la posibilidad de impulsar un acuerdo nuclear tripartito entre Estados Unidos, Rusia y China para limitar el número de ojivas nucleares.
La propuesta surge luego de la expiración del tratado New START entre Washington y Moscú, que durante décadas impuso límites a los arsenales atómicos de las dos mayores potencias nucleares del planeta.
Actualmente, el Pentágono estima que China posee más de 600 ojivas nucleares operativas y podría superar las mil hacia 2030, aunque todavía se encuentra lejos de las más de 5 mil ojivas que tendrían Estados Unidos y Rusia.
Trump consideró que este diálogo representa “el comienzo” de una nueva etapa de cooperación estratégica.

Taiwán vuelve al centro del conflicto
Uno de los temas más delicados de la reunión fue la situación de Taiwán. Trump reveló que Xi Jinping reiteró su rechazo a cualquier intento de independencia de la isla.
Según funcionarios chinos, Xi advirtió que un mal manejo de este asunto podría conducir a “choques e incluso conflictos” entre ambas naciones.
La tensión se mantiene debido a que Washington ha respaldado militarmente a Taiwán, mientras Beijing considera a la isla parte irrenunciable de su territorio.
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Irán y el fentanilo también generan presión
Aunque Trump afirmó que Xi ofreció colaborar en las conversaciones relacionadas con Irán, persisten las diferencias entre ambos gobiernos.
En semanas recientes, autoridades estadounidenses acusaron a empresas chinas de facilitar imágenes satelitales al gobierno iraní y de participar indirectamente en operaciones relacionadas con la compra de petróleo de Teherán.
Asimismo, la Casa Blanca insiste en que China debe reforzar las acciones para frenar el envío de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo ilícito, droga que ha provocado una grave crisis de salud pública en Estados Unidos.
Un cierre diplomático con simbolismo
Xi Jinping recibió a Trump en la residencia oficial de Zhongnanhai, un complejo histórico rodeado de jardines y lagos artificiales reservado para encuentros de alto nivel.

Ambos líderes caminaron entre rosas chinas y pasadizos tradicionales antes de sostener una reunión privada de casi tres horas acompañados por asesores y traductores.
Trump describió a Xi como “una persona cálida, pero muy seria”, mientras el mandatario chino calificó la visita como un “hito” que permitió construir una relación “constructiva, estratégica y estable”.
El gobierno chino despidió al presidente estadounidense con ceremonias de alto nivel y gestos diplomáticos que buscaron mostrar una nueva etapa de acercamiento entre las dos principales economías del mundo.

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