
La experiencia del duelo, la ausencia y la memoria se transforman en una propuesta escénica profundamente sensorial con Odio que los abrazos no duren más de cuatro horas, montaje de la dramaturga Itzel Lara que presenta la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en colaboración con Teatro Ciego MX.
Bajo la dirección de Juan Carlos Saavedra, la puesta en escena combina teatro, música y danza para construir un universo íntimo en el que convergen historias marcadas por la pérdida, el amor y la búsqueda de sentido. A través de personajes que enfrentan la soledad desde escenarios cotidianos y extraordinarios, la obra invita al público a recorrer los rincones más profundos del corazón en duelo.
La dramaturgia se articula mediante pequeñas narraciones inspiradas en experiencias personales del elenco. Un trabajador premiado con cientos de refrescos por su desempeño laboral, una mujer que cocina durante la Navidad para soportar la espera, un ermitaño que busca la iluminación desde la azotea de su hogar y una alpinista obsesionada con memorizar detalles de un dulce alemán forman parte de un mosaico emocional donde la ausencia se vuelve protagonista.

Inspirada en la obra La separación de los amantes, del psicólogo y filósofo Igor Caruso, la propuesta explora la relación entre los cuerpos con discapacidad visual y los espacios no convencionales, utilizando el sonido como eje dramático y principal herramienta narrativa.
Con 18 años de trayectoria ininterrumpida, Teatro Ciego MX se ha consolidado como uno de los referentes más importantes de las artes escénicas con perspectiva de discapacidad en México y América Latina. Integrada por creadores e investigadores escénicos con discapacidad visual, la compañía ha impulsado modelos de inclusión que amplían el acceso a la cultura para públicos diversos.

La producción destaca también por su enfoque de accesibilidad. La obra incorpora audiodescripción para personas con discapacidad visual e interpretación en Lengua de Señas Mexicana para la comunidad sorda, además de considerar espacios adecuados para personas usuarias de silla de ruedas.
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La música desempeña un papel fundamental dentro de la propuesta artística. Percusiones, paisajes sonoros, canciones antiguas, jingles y elementos del flamenco construyen una atmósfera evocadora que acompaña las transiciones dramáticas y potencia la emotividad de los personajes. Los cuerpos y las voces de los intérpretes funcionan como instrumentos capaces de generar sonidos musicales y ambientales, mientras que la ecolocalización contribuye a la orientación espacial dentro del escenario.
El montaje cuenta con las actuaciones de David Estrada, Luz Adriana Carrasco, Marco Antonio Martínez, Erika Bernal, Jesús Rodríguez y Cristian Arias, acompañados por un ensamble coral y músicos invitados que enriquecen la experiencia escénica.
La temporada se presenta en el Teatro del Bosque Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, del 28 de mayo al 5 de julio. Dirigida a público mayor de 15 años, la obra ofrece una experiencia artística que combina innovación, inclusión y sensibilidad para reflexionar sobre una de las emociones más universales: la pérdida.

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