La tradición, la identidad cultural y el bienestar animal confluyeron en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, donde más de 240 perros, principalmente xoloitzcuintles, acompañados por ejemplares de otras razas y sus familias, participaron en la Caminata de Xoloitzcuintles, una actividad organizada por la Autoridad del Centro Histórico para reconocer el valor histórico de esta especie y promover una cultura de respeto y protección hacia los animales de compañía.
El recorrido inició a las 11:00 horas en la Plaza Seminario, a un costado de la Catedral Metropolitana, y avanzó por la calle peatonal Francisco I. Madero hasta llegar al Centro Cultural El Rule, ubicado junto a la Torre Latinoamericana. Durante la caminata, las familias y sus mascotas realizaron una parada para fotografiarse frente a la Catrina monumental, en una jornada que convirtió el espacio público en un punto de encuentro para habitantes y visitantes.
La actividad formó parte del Festival Entre Xolos y Catrinas 2026 y del primer festival Campo de Xolos: Bienvenidos a Itzcuintlán, celebrado del 27 de octubre al 1 de noviembre. Este encuentro incluyó exposiciones, conferencias, música, expresiones artísticas y actividades culturales orientadas a difundir la importancia histórica, biológica y simbólica del xoloitzcuintle, así como la necesidad de garantizar su cuidado y conservación.
La convocatoria adquirió una dimensión particular con la entrada en vigor, el pasado 28 de octubre, del decreto promovido por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, mediante el cual se reconocieron como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México los saberes, prácticas, expresiones y representaciones culturales asociados al xoloitzcuintle.
La declaratoria representa un reconocimiento institucional a la relevancia de este animal en la historia y la cosmovisión mexicana. Su presencia en las narraciones ancestrales, particularmente aquellas que lo identifican como guía de las almas durante su tránsito hacia el Mictlán, lo convierte en una figura estrechamente vinculada con las tradiciones del Día de Muertos.


Más allá de su carácter festivo, el reconocimiento también coloca en la discusión pública la responsabilidad de preservar el patrimonio cultural y biológico asociado con esta raza mexicana, cuya permanencia forma parte de una herencia que trasciende generaciones.
En ese sentido, la Autoridad del Centro Histórico destacó que este tipo de actividades permite acercar a la población a las tradiciones nacionales y, al mismo tiempo, fortalecer la conciencia sobre el bienestar animal, la tenencia responsable y la protección de los seres sintientes.

La caminata también se inscribe en la estrategia impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada Molina, que plantea el respeto y cuidado de los animales como parte de una política de convivencia y responsabilidad colectiva.
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La participación de cientos de perros y sus familias evidenció, además, la importancia de recuperar las calles y plazas como espacios públicos incluyentes, donde las actividades culturales y recreativas contribuyan a fortalecer los vínculos comunitarios.
De esta manera, el xoloitzcuintle dejó de ser únicamente protagonista de una tradición ancestral para convertirse también en punto de encuentro entre cultura, memoria y bienestar animal. Su reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial abre una oportunidad para transmitir su significado a las nuevas generaciones y consolidar acciones que garanticen su protección.

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