Autoridades de México han encendido una luz de alerta sanitaria tras detectarse la presencia de xilazina, un sedante veterinario conocido como “droga zombí” o “tranq dope”, en muestras de heroína y fentanilo recolectadas en ciudades fronterizas como Tijuana y Mexicali . Un estudio respaldado por CONACYT analizó 300 muestras revelando que en 35 casos se halló en mezcla con heroína/fentanilo y en 26 solo con fentanilo.
Su uso agrava la crisis de opioides: al no responder bien a la naloxona (el antídoto contra sobredosis opioides), eleva el riesgo de muerte por paro cardiorrespiratorio y provoca lesiones graves como abscesos y necrosis en la piel.
La DEA de Estados Unidos ha reportado que esta práctica se extiende por prácticamente todo el país, y vincula su llegada a México a laboratorios de cárteles como Sinaloa y CJNG, que adulteran fentanilo para abaratar costos y prolongar sus efectos.
En Estados Unidos, hasta un 23 % del polvo de fentanilo incautado contenía xilazina en 2022.
En México, autoridades de Baja California confirmaron hallazgos mínimos pero preocupantes y emitieron una alerta temprana para personal de salud y servicios de emergencia. La preocupación radica en que esta sustancia, permitida solo para uso animal, no solo complica el tratamiento de sobredosis, también representa un peligro emergente por su potencia y bajo costo.

Más historias
Impulsan figura de cumplimiento anticorrupción
Salud mental juvenil, prioridad nacional: Sheinbaum
Transparencia en Yucatán se fortalece con capacitación