La Ciudad de México, a través del Instituto de Verificación Administrativa (Invea), suspendió 748 unidades de transporte público concesionado durante el presente año. Las causas principales fueron operar sin seguro vehicular o de viajero, presentar fallas mecánicas, no contar con permisos o tarjetones vigentes, o adeudar multas y tenencias.
Estas acciones se derivaron de más de 300 operativos realizados en paraderos y Centros de Transferencia Modal en todas las alcaldías. Según el director de Invea, Jorge Salvador Esquinca Montaño, estas revisiones se activan muchas veces tras denuncias ciudadanas señalando malas condiciones de las unidades o comportamientos inadecuados de los operadores.
Del total de unidades suspendidas, el 70 % ya fue liberado después de que los concesionarios regularizaran su situación: pagaron multas, presentaron documentos oficiales y realizaron reparaciones para cumplir con la normativa. Esta regulación busca asegurar que el transporte público funcione bajo criterios de seguridad, legalidad y condiciones apropiadas para los usuarios.

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