Nos metemos hasta las entrañas de la Dirección Territorial 10 en la Gustavo A. Madero. Platicamos con su titular, Diego Monroy, un funcionario que no le teme a las subidas del cerro ni a los retos grandes.
En entrevista con Miguel Ángel López Farías, Diego Monroy dejó claro que para gobernar Cuautepec, hay que tener el corazón en el barrio y los tenis bien puestos.
Identidad que transforma
Diego Monroy no es un improvisado; es vecino de Cuautepec Barrio Alto. Ese arraigo es su mayor herramienta: conoce dónde duele la zona, pero también dónde late su fuerza.

“No somos de escritorio, somos de territorio”, asegura con firmeza. Su gestión se ha volcado a las calles, atendiendo desde la fuga de agua más pequeña hasta los proyectos de movilidad que la comunidad exige a gritos.
El norte ya no es “foco rojo”, es pulmón verde
Uno de los puntos más positivos de su gestión es la batalla frontal contra los estigmas. Diego Monroy busca que la Sierra de Guadalupe deje de dar miedo y empiece a dar orgullo.
Turismo real: Impulsa el senderismo y el ciclismo de montaña con apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Cero etiquetas: “Ser pobre no es ser delincuente”, afirma, mientras destaca que en estas colonias viven genios de la NASA y artistas que exponen en el extranjero.
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Deporte contra la deserción
Para la juventud, el director territorial tiene una estrategia clara: el balón sobre el vicio. Aprovechando la fiebre mundialista, Diego Monroy está armando torneos interescolares para que los chavos de secundaria sientan el orgullo de representar a su colonia. Con el apoyo de empresarios locales para uniformes y equipo, está sembrando una semilla de pertenencia que hacía mucha falta.
Diego Monroy está demostrando que con voluntad política y conocimiento de causa, el rostro de la Gustavo A. Madero puede cambiar. ¡Cuautepec está más vivo que nunca!

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