La exposición Derivas de la forma escultórica: irrupción y densidad reúne casi un siglo de escultura mexicana y se presenta como un diálogo intergeneracional que da cuenta de las transformaciones estéticas, conceptuales y materiales que han marcado la producción escultórica nacional durante los últimos cien años.
Exhibida en el Museo de Arte Moderno (MAM), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la muestra propone un recorrido por más de 40 piezas que permiten observar el tránsito de una escultura realista hacia lenguajes abstractos y conceptuales, así como la incorporación de nuevos materiales y procesos experimentales.
El montaje dialoga también con las obras del Jardín Escultórico del museo, considerado uno de los más relevantes de América Latina, ampliando la experiencia del espectador y reforzando la relación entre obra, espacio y movimiento.
La exposición se articula en cuatro núcleos temáticos. Aproximaciones materiales reflexiona sobre la interacción física del artista con la materia, donde las huellas del proceso creativo se manifiestan en acciones como tallar, ensamblar o forjar, visibles en obras como Hombre con sarape y sombrero (ca. 1935), de Mardonio Magaña.
En Exploración de la forma se agrupan piezas vinculadas al impulso modernista, con búsquedas orientadas a lo nacional y a la abstracción, como Pronobis (28,1, 83) (1983), de Reynaldo Velázquez; Loro (1964), de Jorge Dubon; y Semilla transgénica (2023), de Maribel Portela.

El núcleo Producción de espacio reúne esculturas que irrumpen por su escala, materialidad o discurso estético, invitando al desplazamiento del espectador, como Tehuana (ca. 1927), de Germán Cueto; Instrumento de viento (1990), de Gabriel Orozco; y Uno, llama renovadora (2024), de Jorge Ismael Rodríguez.
Te recomendamos: Kati Horna: seis décadas de mirada editorial y fotográfica
Finalmente, Cuestionamiento del medio explora la escultura como herramienta de investigación conceptual y espacial, con obras como La hamaca (1957), de Francisco Zúñiga, y Lluvia en el río (1994), de Laura Anderson.
Derivas de la forma escultórica: irrupción y densidad permanecerá abierta al público hasta el domingo 4 de enero en el Museo de Arte Moderno, ubicado en el Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.

Más historias
Del aula al escenario impulsa teatro universitario
IMSS-Cultura presenta La mecánica de los sueños
Siqueiros, 52 años de una obra trascendente