El Instituto Politécnico Nacional (IPN) se colocó en el primer lugar del ranking de patentes en México, luego de alcanzar en 2025 un récord histórico de 73 títulos concedidos, la cifra más alta registrada por la institución y superior a la obtenida por cualquier otra institución de educación superior o centro de investigación, público o privado, de acuerdo con los datos referidos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Este resultado refleja el crecimiento de la capacidad científica y tecnológica del Politécnico, así como los esfuerzos para transformar los conocimientos generados en sus aulas y laboratorios en desarrollos protegidos por la propiedad intelectual y con potencial de aplicación en distintos sectores productivos y sociales.
El director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, destacó que el reconocimiento es resultado de la calidad académica, el profesionalismo y el trabajo cotidiano de estudiantes, docentes e investigadores. Consideró que las cifras evidencian el potencial científico de la institución y la aportación de sus escuelas y centros de investigación distribuidos en el país.
Por su parte, Claudia Marina Espitia Dager, directora de Servicios Empresariales y Transferencia Tecnológica (DSETT), explicó que las patentes concedidas durante 2025 abarcan diferentes campos estratégicos, entre ellos salud, dispositivos médicos, fármacos, vacunas, comunicaciones, energía, electrónica, metalurgia, medio ambiente y transporte.
La evolución de los registros muestra un crecimiento en la producción de desarrollos susceptibles de protección industrial. Durante el periodo reportado, el IPN acumuló 268 títulos de patente: 46 en 2021, 43 en 2022, 33 en 2023, 50 en 2024 y 73 en 2025. Para 2026, la institución ya cuenta con 23 patentes concedidas.
La comunidad científica politécnica constituye uno de los principales soportes de estos resultados. De acuerdo con la información institucional, está integrada por mil 680 integrantes del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), adscrito a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
Espitia Dager señaló que la generación de patentes involucra a distintas unidades académicas y centros de investigación, cuyos proyectos han alcanzado el nivel de desarrollo necesario para obtener protección legal. Entre las dependencias con mayor número de registros durante 2025 destacan la Escuela Superior de Medicina (ESM), las unidades Zacatenco y Culhuacán de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH), el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA), Unidad Legaria, y el Centro de Biotecnología Genómica (CBG).
La funcionaria atribuyó parte de este avance a las acciones de sensibilización dirigidas a estudiantes, docentes e investigadores sobre la importancia de proteger sus creaciones y garantizar que reciban los beneficios correspondientes por sus aportaciones científicas.
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En este sentido, advirtió que uno de los desafíos consiste en evitar que los desarrollos permanezcan únicamente en los laboratorios o que las patentes se conviertan en documentos sin aplicación práctica. El propósito, explicó, es impulsar una cultura de transferencia tecnológica que permita llevar las innovaciones al mercado y convertirlas en soluciones para las necesidades de la sociedad mexicana.
El fortalecimiento de esta actividad también se relaciona con la colaboración entre distintas áreas institucionales y organismos especializados. La obtención de los resultados fue posible mediante el trabajo coordinado de las secretarías de Innovación e Integración Social; de Investigación y Posgrado; la Dirección de Servicios Empresariales y Transferencia Tecnológica, y la Oficina del Abogado General del IPN, además de la vinculación con el IMPI.
El récord alcanzado coloca al Politécnico en una posición destacada dentro del panorama nacional de innovación. Sin embargo, el siguiente reto será consolidar la transferencia de esos conocimientos hacia los sectores productivos y sociales, de manera que la investigación científica no se limite a la generación de propiedad intelectual, sino que contribuya al desarrollo tecnológico y a la solución de problemas concretos del país.

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