Durante un diálogo ciudadano celebrado en la colonia Condesa, vecinos y anfitriones de Airbnb denunciaron el creciente impacto de la gentrificación en la Ciudad de México, bajo el lema “Ya no me quieren ahí”.
Participantes expresaron que el desalojo económico y cultural los hace sentir desplazados: uno compartió sentirse vulnerado porque ahora necesita permisos para rentar por solo 185 días al año, lo cual restringe su sustento y derecho al espacio común.
El evento permitió contrastar distintas experiencias: mientras algunos anfitriones defienden la actividad como fuente de ingreso, muchos vecinos señalaron que el fenómeno ha causado el cierre de comercios locales, alza en rentas y pérdida de identidad comunitaria.
Estos testimonios coinciden con las preocupaciones recogidas en los foros relacionados con el Bando Uno, cuyo objetivo es sentar las bases para una Ley de Rentas Justas en la CDMX.
Este espacio forma parte de una serie de foros convocados por la administración capitalina y el Congreso local, con la intención de canalizar las voces ciudadanas para formular propuestas de regulación habitacional y protección del tejido barrial.
Ahí también se discutieron temas como requisitos discriminatorios para acceder a vivienda, desalojos forzosos y la urgente necesidad de políticas públicas que permitan a los habitantes de siempre seguir viviendo en sus colonias sin presiones especulativas.

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