Para visibilizar el legado de una de las pintoras mexicanas más relevantes del siglo XX, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) presentan, a través del Museo Nacional de San Carlos, la exposición Pilar Calvo. Travesías de trazo y color, a partir del 11 de julio.
Se trata de la primera revisión e investigación dedicada a Pilar Calvo (1913-¿?), artista que desarrolló un lenguaje realista alejado de las vanguardias de su tiempo, con un alto dominio del dibujo, la composición y el color. La muestra reúne óleos, dibujos, porcelanas, fotografías e impresos, y destaca su incursión en géneros como el retrato, el paisaje, los bodegones, la pintura religiosa y hasta el muralismo.
El retrato, en especial el autorretrato, fue una constante en su obra. A través de ellos, Pilar Calvo no solo representó a otros, sino que se representó a sí misma como sujeto activo y creador, algo especialmente significativo en el contexto artístico dominado por varones. Obras como Autorretrato al exterior muestran a la artista con paleta y pinceles en mano, desafiante, segura de su identidad como mujer y como profesional del arte.


En sus paisajes, Calvo revela una mirada emocional y técnica, mientras que en sus bodegones utiliza metáforas visuales del paso del tiempo y la fragilidad de la vida. Su paleta vibrante y detallismo técnico son elementos que, como señaló el poeta Carlos Pellicer en 1944, demuestran “una expresión plástica de incuestionable fuerza”.
La exposición también incluye un espacio de reflexión crítica sobre cómo fue recibida su obra por sus contemporáneos y cómo se resignifica hoy dentro de los estudios de género y el arte hecho por mujeres.


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Pilar Calvo. Travesías de trazo y color se inaugura el 10 de julio en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en avenida México-Tenochtitlan núm. 50, colonia Tabacalera, Ciudad de México.
La muestra busca recuperar la memoria de una artista que, a pesar del reconocimiento en vida —incluyendo exposiciones en Nueva York y en el Palacio de Bellas Artes—, fue invisibilizada en la narrativa oficial del arte mexicano. Con ello, se reafirma la importancia de releer la historia desde una perspectiva incluyente y crítica.

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