La emergencia provocada por las lluvias en Veracruz, Hidalgo, Querétaro, Puebla y San Luis Potosí ha puesto a prueba la capacidad de respuesta y coordinación del nuevo gobierno federal. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que “no se va a dejar a nadie en el desamparo”, al destacar que se ha movilizado toda la fuerza del Estado mexicano para garantizar atención integral a las comunidades afectadas.
Desde su conferencia matutina, Claudia Sheinbaum delineó una estrategia que combina acción inmediata, coordinación interinstitucional y planeación de largo plazo, en un esquema que busca equilibrar el manejo de crisis con la reconstrucción social. “Estamos actuando coordinadamente, desde el primer momento… No se va a dejar desamparado a nadie, a todo mundo se le va a apoyar”, subrayó.
El despliegue operativo ha involucrado a las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, las Secretarías de Bienestar, Salud e Infraestructura, así como a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), bajo una lógica de “Estado presente”, que la presidenta ha reiterado como sello de su administración.
Más allá de la asistencia inmediata —apertura de caminos, puentes aéreos para entregar víveres, sanitización y censos del Bienestar—, el operativo revela una estructura de mando multinivel en la que participan secretarios de Estado y representantes federales desplegados directamente en los municipios más afectados. En Veracruz, por ejemplo, Efraín Morales López, titular de Conagua, supervisa los trabajos en Poza Rica; María Luisa Albores González, secretaria de Alimentación para el Bienestar, coordina acciones en Álamo; mientras que Leticia Ramírez Amaya, de la Presidencia de la República, se encuentra en Puebla. Este modelo de presencia territorial busca evitar la dispersión administrativa y fortalecer la comunicación entre los gobiernos federal y estatales.
De acuerdo con la presidenta Sheinbaum, las reuniones diarias del Comité Nacional de Emergencias, a las 19:00 horas, permiten monitorear avances y ajustar decisiones en tiempo real, una práctica que remite a la gestión de crisis urbanas que Sheinbaum aplicó durante su administración en la Ciudad de México.
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, informó que las lluvias extraordinarias generaron 132 incidencias en la red federal, de las cuales 130 han sido atendidas, además de 358 interrupciones en caminos estatales. La reparación de 39 puentes y la operación simultánea de 137 frentes de trabajo, con más de 4 mil trabajadores y 667 máquinas, reflejan la magnitud del esfuerzo logístico.
En tanto, la CFE reportó un 91% de avance en el restablecimiento del servicio eléctrico y la reanudación de operaciones en 25 hospitales. La intervención de este organismo ha sido clave para restablecer condiciones básicas en las comunidades más afectadas.
En el ámbito sanitario, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, informó el despliegue de 471 brigadas de vacunación y 242 brigadas médicas que han otorgado más de 7 mil 700 consultas. Las acciones se concentran tanto en la prevención de brotes —dengue, hepatitis y tétanos— como en la atención primaria a poblaciones aisladas.
A la par, el IMSS y el ISSSTE reforzaron sus servicios en 25 hospitales y más de 700 unidades médicas rurales y familiares, mientras que el programa IMSS Bienestar movilizó 19 unidades médicas móviles y distribuyó 14 millones de medicamentos.

La Secretaría del Bienestar, encabezada por Ariadna Montiel Reyes, reportó el levantamiento de más de 4 mil censos y la incorporación de 5 mil jóvenes del programa Jóvenes Construyendo el Futuro a las tareas de limpieza y reconstrucción comunitaria, lo que vincula las políticas sociales con el esfuerzo de emergencia.
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Más que una respuesta coyuntural, el operativo encabezado por Sheinbaum plantea una nueva narrativa de gestión pública: el Estado como garante directo del bienestar en situaciones de crisis, sustentado en la coordinación entre dependencias y la intervención territorial. El énfasis en la evaluación posterior de protocolos —“qué funcionó y qué debemos mejorar”, dijo la presidenta— anticipa una visión de aprendizaje institucional y mejora continua, que busca fortalecer la capacidad de prevención ante fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.
La emergencia por lluvias, por tanto, no sólo evidencia los estragos del cambio climático y las desigualdades territoriales, sino que se convierte en un escenario donde el gobierno federal mide su capacidad de respuesta, cohesión y legitimidad social.
“Vamos a seguir informando todos los días de la atención que se está dando y de los avances. No se va a dejar a nadie atrás”, concluyó Sheinbaum, reafirmando que la reconstrucción también será un ejercicio de Estado.

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