Cinco sectores alzaron la voz para exigir una regulación urgente sobre el uso de inteligencia artificial en la generación de voces, al considerar que esta tecnología pone en riesgo derechos personales, laborales y éticos.
Locutores y actores de doblaje advirtieron que sus trabajos están siendo reemplazados por voces sintéticas creadas sin consentimiento, lo que vulnera su sustento y genera falta de transparencia hacia el público. Señalaron que la voz debe considerarse un dato personal protegible, ya que permite identificar a una persona.
También se pronunciaron figuras públicas, cuyas voces han sido imitadas digitalmente sin autorización, alertando sobre el uso de estos clones en fraudes o contenidos manipulados.
Expertos legales destacaron la necesidad de contar con el consentimiento explícito para utilizar voces humanas en entrenamientos o productos comerciales.
Finalmente, especialistas en ética advirtieron que, sin una regulación clara, esta tecnología podría facilitar la desinformación, la suplantación y la erosión de la confianza pública.

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