En el sureste de México se han registrado 27 casos confirmados de infestación por el gusano barrenador en humanos, una condición poco común que continúa representando un riesgo para la salud pública regional. El insecto, conocido por depositar larvas bajo la piel de las personas, provoca lesiones pruriginosas y puede requerir intervención médica especializada para la extracción.
Las autoridades sanitarias han puesto en marcha acciones de vigilancia epidemiológica intensificada, campañas informativas y capacitación a profesionales de la salud para detectar y tratar oportunamente las infestaciones. Se han identificado casos principalmente en comunidades rurales con escaso acceso a servicios médicos, lo que dificulta la detección temprana y el manejo adecuado de la enfermedad.
Además, se alertó a la población sobre medidas preventivas, como el uso de repelentes, ropa protectora en zonas boscosas o agrícolas, y revisiones corporales después de actividades al aire libre.
La Secretaría de Salud trabaja actualmente en protocolos estandarizados para el diagnóstico y tratamiento, reforzando la coordinación con estados y municipios afectados con el fin de controlar el brote y prevenir su propagación.

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